Taxistas en el mundo. Vietnam

Déjate llevar un momento por tu imaginación, ya que has sido mágicamente llevado a una calle cualquiera, de una cuidad cualquiera de Vietnam.

De manera inmediata tus sentidos se han puesto a trabajar contra reloj, la vista y el oído son los primeros, ves una calzada increíblemente llena, todo en movimiento formado por coches, motos, personas, animales e incluso cosas, inmersos en una misteriosa e invisible danza. Tu oído, simultáneamente, percibe sonidos de un número indeterminado de cláxones mientras que en un segundo plano son las voces de gentes cercanas mezcladas con sonidos absolutamente desconocidos. Tu vista se sorprende al observar las aceras, completamente llenas de personas, mercaderías, comida, cachivaches y motos, muchas motos aparcadas, sin apenas espacios libres. Tu gusto también se ve impactado por multitud de olores que transporta el aire y tu tacto permanece expectante ante todo este universo cambiante.

Entre toda esta vorágine ahí está, es nuestro taxista vietnamita. Pero la magia de nuevo nos cambia por él y en este el mismo momento el pánico que nos invade se convierte en un nuevo sentido.

Circulas lentamente y tu oído percibe los cláxones constantes de las motos que se cruzan de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, mezclados con los cláxones de los otros vehículos que adelantan tanto por la izquierda como por la derecha. Debes ir corrigiendo constantemente el rumbo moviendo el volante hacia un lado y hacia el otro, frenando y acelerando a cada momento, sorteando aquí y allá a peatones, uno, dos, tres o más y también algún que otro animal. Y sin darte cuenta, tus sentidos han superado a la magia, te das cuenta que estás haciendo sonar tu claxon como uno más, que estás en comunión con todos y que el pánico ha desaparecido.

En la calzada de cualquier ciudad o carretera de Vietnam deben convivir diariamente vehículos de todo tipo con personas y animales. En el trafico hay una ingente cantidad de vehículos siendo el taxi uno de ellos siempre rodeados por una infinidad de motos y eso verdaderamente es lo que llama la atención, ya que en algún momento las motos todo lo invaden, tanto calzadas como aceras.

El viajero se sorprende pues existe una comunión perfecta, como si en el caos aparente existiera un orden ancestral, no tangible y conocido por todos. // Joaquim

taxi4taxi3 taxi2

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *